¿Cómo debería ser el periodismo en un sistema democrático?


Hay que matizar, en primer lugar, que la democracia tal como la conocemos hoy es una perversión y una distorsión del verdadero concepto clásico, traducido como ‘el gobierno del pueblo’: en España, ahora mismo lo que hay es una democracia pero con muchos apellidos: indirecta, monárquica y parlamentaria. Cada uno de esos apellidos le resta espacio a los ciudadanos para ejercer correctamente su poder dentro de un sistema político con tal denominación.

Y en segundo lugar, hay que advertir que cualquier sistema social está condicionado de forma absoluta por su sistema económico: España, como tantos otros, es un país capitalista, y el capitalismo se basa precisamente en la desigualdad, en la riqueza y en la pobreza, en el que gana y en el que pierde. Si a esto le sumamos los apellidos que hemos detallado antes, el poder del pueblo queda prácticamente reducido a la nada. Todo es pura retórica.

 

Dejando atrás los matices de lo que hoy conocemos como ‘democracia’, pasaremos a ver los puntos clave para determinar el ámbito de actuación de las empresas informativas en un sistema democrático occidental:

-En primer lugar, hay que deternese también en la idea de ‘empresa’ como parte del concepto ‘empresa informativa’: según las épocas, dentro de la empresa se ha realizado una actividad u otra y también ha prevalecido una forma jurídica sobre otra. La empresa, como organización, también varía según sea el contexto cultural e ideológico en que se desarrolla. Esto lleva a la empresa a un mayor o menor grado de libertad. En una democracia hay limitaciones al igual que en una dictadura, por lo que la empresa se manifiesta de una forma diferente según el sistema político en el que se encuentra.

-Sin libertad, no hay auténtica empresa y mucho menos si ésta es informativa. Si eliminamos el dinamismo empresarial, eliminamos la condición básica que tiene el empresario para formar una empresa. Según ese grado de libertad nos encontramos con tres opciones en relación con la empresa informativa: sistema democrático (sistema de persuasión político de masas); sistema autoritario (sistema de exclusión político de masas); y sistema totalitario (sistema de condición político de masas).

-Dentro de la perspectiva del sistema político, se advierte que hay más libertad informativa en el sistema democrático, aunque esa libertad no es, ni mucho menos, total. También influye la perspectiva de la cultura política de cada país (en un territorio puede haber impuesto un sistema político que no tiene por qué coincidir con su cultura política) y los medios de comunicación disponibles (hay países a los que no llega internet, o donde la ley no permite más de cierto número de canales de televisión, etc.).

Actualmente, en el siglo XXI, disponemos de nuevas tecnologías y con ellas aparecieron nuevos modelos empresariales que afectan a los países desarrollados.

 

Pero, ¿cómo debería funcionar ese sistema de persuasión político de masas (o democracia)?

Se corresponde con las democracias tradicionales. Este sistema está por encima del resto de sistemas en el desarrollo de los derechos y libertades.

La democracia es el sistema al que aspiran todas las naciones. Anteriormente habían pocas democracias y más dictaduras. El sistema democrático pretende alcanzar armonía entre los derechos y las libertades de los ciudadanos.

La pretensión es crear ciudadanos libres en un sistema democrático bajo instituciones como la prensa independientes. Dentro de los sistemas democráticos existe un pluralismo político e informativo.

Los medios tienen diferentes funciones, pero  la más importantes es formar una opinión libre en la opinión pública que va a formar parte de ese pluralismo político.

Lástima que todos estos aspectos teóricos se queden en papel mojado a la hora de la verdad. Con los matices que se han apuntado al principio, es probable que ahora mismo los sistemás democráticos tal como los conocemos estén más cerca de las características y objetivos de lo que se denomina conducción política de masas. O dictadura. Pensemos: ¿hay tanta diferencia entre la democracia y la dictadura? ¿Los ciudadanos tienen el verdadero poder sobre su Estado? Desde luego, en este sentido, el periodismo no está a la altura del entorno político en el que se supone que se encuentra.

Precisamente por eso, porque sin periodismo no hay democracia, ahora mismo no vivimos en una democracia tal como está el periodismo. Así de sencillo.

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El Intermedio: el constantemente amenazado oasis de la izquierda en televisión


Los profesionales de los medios de comunicación españoles han permanecido a la espera de saber qué es lo que iba a pasar exactamente con la línea editorial de laSexta, el icono televisivo de la izquierda española, después de que el grupo Planeta, conglomerado empresarial de empresas de comunicación conservador, aprovechara la crisis económica para adquirir la cadena a precio de saldo y ante una situación que le obligada a ponerse en venta de forma inmediata o desaparecer.

 

De entre toda la programación de la cadena sita en la Ciudad de la Imagen, la que más destaca por el poco disimulo para mostrar su ideología es ‘El Intermedio’, espacio diario dentro de lo que se conoce como access prime time que dedica una hora a mostrar la actualidad de la política nacional de forma satírica. Desde que desapareciera la versión española de ‘Caiga quien caiga’, que en sus primeras temporadas además estuvo presentado por la misma persona que el programa de laSexta, se ha convertido en el único formato televisivo de ese género en toda España.

Se le empezaron a ver las orejas al lobo cuando José Manuel Lara, presidente del grupo Planeta, hizo unas declaraciones a las puertas de la fusión, con laSexta ya comprada: “¿que si me gusta Wyoming? Voy a ser sincero: sí y no. Hay cosas que me gustan y otras que no. Vamos a intentar mantener una Sexta de izquierdas que sea lo que Antena 3 es a la derecha: sin sorna, sin burla y sin befa.  No me gusta lo que se hace de algún personaje” en el programa conducido por Wyoming. Lara concluyó con respecto a este asunto diciendo que “no hace falta ese sarcasmo”.

Y desde que se pronunciara el que iba a ser el nuevo jefe de los hasta entonces acomodados trabajadores de la cadena de Mediapro empezaron a ponerse nerviosos al ver fríamente el futuro que se les avecinaba: o iban a empezar a estar incómodos, o estaban condenados a desaparecer. La derecha ahora era la que mandaba.


Los meses fueron pasando y, ya terminada la fusión, parecía que los cambios tenían que llegar de forma inmediata e irremediable. Los informativos de laSexta ya estaban integrados en la misma redacción que los de Antena 3 y los cambios en el organigrama de toda la recién adquirida cadena se habían producido. Parecía que lo que más iba a doler, que eran los cambios en la línea editorial, se estaban dejando para el final p0r ser los que más daño iban a provocar.

Era el tema pendiente: si se seguiría dejando a la izquierda campar a sus anchas en lo que ahora se llama Atresmedia y que hasta hace nada se había llamado Grupo Antena 3. Pero hay que tener una cosa muy en cuenta: en los últimos años, aunque laSexta haya pasado por cada vez más grandes dificultades económicas, era una cadena que se estaba consolidando y haciéndose un hueco muy importante entre una parte de los televidentes: la gente joven y la gente de izquierdas. Todo lo que valía el canal de televisión lo era gracias a ese público que arrastraba gracias a espacios tan definidos como ‘Salvados’ o ‘El Intermedio’.


Entonces, si Lara había adquirido laSexta y quería que le siguiera dando alguna rentabilidad, no podía perder a ese público que era el que mantenía a los programas y, por tanto, a los anunciantes. En las facultades de periodismo suele plantearse esta pregunta como ejemplo para explicar esta anomalía ética: “¿al dueño de un quiosco le interesa más que le compres un periódico de izquierdas o uno de derechas?” Para lo que después se suele decir: “al dueño de ese quiosco le da igual: lo que le importa es que se vendan los periódicos, sean de la ideología que sean”.

Según se ha sabido a través de la web elconfidencialdigital.com, ya se ha llegado a plantear seriamente sobre la mesa de las reuniones al más alto nivel del grupo de Lara el fin de ‘El Intermedio’ para siempre o tal como lo conocemos. También se habló de otros programas incómodos para la derecha: ‘Al rojo vivo’ y ‘Salvados’. Como ya hemos explicado, el programa producido por Globomedia y presentado por el Gran Wyoming y Sandra Sabatés era el que más peligro corría.

 

Pero parece que para Lara el ejemplo de los periódicos del quisquero se puede aplicar a su cadena y, por el momento, no habrá ninguna modificación en el espacio televisivo porque ahora mismo el criterio que prima sobre todas las cosas es el de la rentabilidad. Y ‘El Intermedio’ cuesta tres veces menos que ‘El Hormiguero’ (programa del mismo grupo) dando resultados de audiencia prácticamente iguales. Así que, como decía la sintonía de un ya extinto programa de televisión: “euros, euros, dubidú… si no los quieres, ¡allá tú!”.

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Cómo se fabrican los casos mediáticos


Si ahora mismo nos preguntan acerca de los casos mediáticos que conocemos, la mayoría mencionaríamos el de Marta del Castillo, Malaya, Gürtel, Mariluz, Asunta, Bárcenas, Urdangarin… efectivamente, son los que han tenido historias cuyos acontecimientos se han ido contando detalladamente en todos los medios de comunicación importantes. Muchos podrán pensar que todos los que salen en la prensa son los que ocurren, que los demás no tienen importancia. Pero tengamos en cuenta este dato: en España hay tres asesinatos diarios.

¿Cómo es posible, pues, que conozcamos tan pocos? Existen muchos condicionantes. De hecho, cada caso es único y tiene su idiosincrasia. Pero también es cierto que los periodistas no trabajan en las comisarías ni en los cuarteles y no pueden conocer el cien por cien de los hechos que acontecen y que podrían ser noticiosos.

A continuación, pasamos a detallar los motivos por los que un caso puede convertirse en mediático:

 


Casos que afectan a personas relevantes

A los personajes importantes, ya sean políticos o simplemente celebridades, les tienen vigilados toda una legión de periodistas que se encargan ya no sólo de dar a conocer los actos públicos en os que aparecen, sino de forjarse toda una red de contactos en la que se incluyen personas de su entorno y que pueden contar jugosos off the record o directamente on the record. Desde que se va a comprar una chaqueta al centro de Madrid hasta su implicación en un caso de corrupción: todo es susceptible de convertirse en noticia. Es lo que se puede denominar el star system de las noticias.

 


Casos cuyos protagonistas han avisado a los periodistas

Los protagonistas de estas historias son personas anónimas que quieren hacer pública su situación poniéndose en contacto directamente con los medios de comunicación para que colaboren en la difusión de su mensaje: puede ser desde denunciar hechos injustos hasta una desaparición, un hallazgo de algo importante que puede inculpar a terceros, etc. Cabe destacar que en las redacciones se reciben muchas llamadas de personas o avisos de gabinetes de prensa que recurren a los medios como opción ante una situación de desesperación o simplemente de personas o instituciones que quieren darse a conocer con alguna excusa.

 


Casos que se filtran a los medios sin la voluntad de los protagonistas

Aquí es donde funciona el periodismo de verdad: los profesionales que investigan, que buscan la noticia y que la hacen pública a pesar de las adversidades. Sobre todo en las clases sociales altas, los medios de comunicación  no están considerados elementos a tener en cuenta, y por eso se suelen evitar en la medida de lo posible. Sólo hay que fijarse en la clase social de las personas invitadas a los programas de testimonios o que participan en concursos televisivos de cualquier índole. También existen sujetos no pudientes que miran con recelo a los periodistas como un factor negativo, como amplificadores de una situación o una identidad que consideran preferible mantener en el anonimato. Estos casos salen a la luz casos mediante off the records, avisos del entorno o como resultado de una investigación periodística. Cabe destacar que en España prácticamente no existe ningún caso de estas características porque funcionan muy bien los filtros de la información.

Casos que no pasan los filtros de la información

Ya explicamos en una entrada anterior que están establecidos unos filtros de la información que determinan si esos hechos pueden convertirse en noticia o no. Aquí meteríamos el resto de los casos susceptibles de convertirse en noticia, que no se dan porque no encajan en ninguno de los apartados o porque se encuentran como barrera alguno de los filtros (propiedad, publicidad, fuentes, correctivos y anticomunismo). Todo lo que no aperece en la televisión, las radios o los periódicos es debido a que a los periodistas no les ha llegado esa información o porque directamente no pueden difundirlas en función de infinidad de intereses y condicionantes.

Es necesario terminar este texto invitando a denunciar a los medios de comunicación cualquier hecho noticiable o denunciable, después por supuesto de haberlo hecho ante las autoridades. La mayoría de la gente puede informar de forma ágil y sin gastar demasiado tiempo en la búsqueda de la forma de contacto con la inmensa mayoría de los medios de comunicación. De hecho, muchos de ellos dan la brasa constantemente invitando a que se denuncien los casos en sus programas.

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