Prensa del corazón: los secretos de su éxito

La prensa rosa, del corazón o de crónica social es un fenómeno mediático en forma de género periodístico presente en los medios de comunicación desde hace muchas décadas.

En España, el precedente fue el espacio radiofónico “El consultorio de Elena Francis”, que comenzó a emitirse en 1947 en Radio Barcelona, pero pasó a dar cobertura a todo el país poco después debido a su gran éxito. El hito lo marca el hecho de que, por primera vez, se trataran en un medio masivo temas que corresponden a la esfera íntima de las personas (en este caso, las oyentes, que hacían consultas a Francis sobre temas personales).

Tal como hoy lo conocemos, el género del corazón se refiere a la vida privada (correspondiente a la esfera personal) e íntima (la parte más irreductible del propio yo) de personajes públicos. Sobre todo en la década de los 2000, este tipo de prensa alcanzó sus más altas cotas de consumo (a través de la televisión y las revistas) como consecuencia de la exportación del formato reality show a España y, tras esto, lo que se denominó la “democratización” de la prensa rosa. Desde entonces, un personaje del corazón podía fabricarse dentro del propio género y sin salir de él, cuando hasta ese momento era condición sine qua non tener fama en otro ámbito de relevancia social, como la política o el arte.

Así las cosas, por su propio origen y contenido, éste ha sido el género más denostado por parte de los fundamentalistas éticos y de la autodenominada “prensa seria”. A pesar de ello es innegable que, además de ser un área y una opción laboral del periodismo que se debe contemplar como cualquier otra, el público que consume esos programas o cabeceras es el que le da gasolina y hace que permanezca, hoy en día, como una de las principales opciones de entretenimiento mediático.

Pero, ¿qué es lo que a todos esos cientos de miles de personas les atrae de este tipo de prensa tan controvertida? Fundamentalmente cuatro motivos:

-Instinto de supervivencia

Aunque pueda parecer una broma, es precisamente el instinto de supervivencia lo que nos hace “cotillas”. La información que vamos recopilando sobre la esfera privada e íntima de las personas es lo que nos provoca adoptar un comportamiento acorde a las circunstancias para así ser menos vulnerable en ciertas situaciones.

Veamos un ejemplo: cuando una persona se incorpora a un empleo por primera vez, todo es incertidumbre. Trata a sus nuevos compañeros de trabajo con excesiva amabilidad, con mucho cuidado para causar buenas impresiones a todo el mundo y, de esta forma, provocar que le traten bien al recién incorporado. Si, a los pocos días, alguien le cuenta que a su jefe no le gustan nada los aduladores, inmediatamente corregirá ese comportamiento para no ser tan simpático y servicial con su superior. De esta manera, esa información le ha hecho poder “sobrevivir” más en esa empresa y en un entorno social no del todo conocido. Ésto se puede extrapolar a miembros de la familia, amigos, vecinos, etc.

Podemos decir que la prensa del corazón es una mutación de esta ramificación del instinto de supervivencia; es una versión adaptada a nuestros días: en las sociedades metropolitanas, donde la mayoría de la población vive en grandes ciudades, tenemos unas vidas mucho más independientes: no conocemos apenas a los vecinos que tenemos, ni a la gente de nuestro sitio de trabajo, ni a los socios de nuestro mismo gimnasio… y los lazos familiares cada vez están más difusos. Ya no existe esa “plaza del pueblo” donde se juntaban los grupos de amigos para contarse las intimidades de los demás. Ahora, ese ejercicio lo hacemos a través de los medios de comunicación: la televisión y las revistas son esa “plaza del pueblo”, y los habitantes de ese pueblo son los personajes del corazón, públicos y comunes a través de los medios para toda una sociedad de masas.

-Aspiración

Pertenecer a un grupo al que siempre hemos querido entrar o simplemente fantasear con ello es uno de los anhelos más grandes del ser humano. El ejemplo más claro lo vemos en la publicidad: si un coche nos lo anuncia un futbolista famoso, automáticamente pensamos que para ser guapo, rico, popular y respetado también tenemos que comprarnos ese coche o, por lo menos, así lo aparentaremos hacia los demás si disponemos del vehículo. Es un juego de valores que se asocian a unas u otras cosas dependiendo de la imagen que se tiene de ellas.

Además, el hecho de conocer las intimidades de alguien nos hace más cercanos a él, puesto que normalmente sólo conocemos intimidades de gente de nuestro entorno.

Cuando en televisión se conocen los detalles íntimos de los famosos, normalmente se habla de sus hábitos, sus mansiones, los productos que utiliza, los restaurantes y sitios que frecuenta, los otros famosos con los que se relaciona… Todo ello crea un mundo de fantasía en el que el espectador o lector se mete y le genera pensamientos como “ojalá y yo pudiera ser así”, o preguntarse “qué haría yo si tuviera… o conociera…”. El director de la revista “¡HOLA!”, el máximo exponente de la prensa del corazón que difunde este tipo de informaciones, llegó a afirmar: “lo que vendemos en ¡HOLA! es ilusión”.


-Serialidad

Está sobradamente demostrado que la serialidad (no confundir con ‘seriedad’) provoca adicción. Es una forma narrativa cuya particularidad reside en que se presenta fraccionada, como si de una serie o de unos fascículos se tratara. El hecho de conocer una historia y que se interrumpa, dejando una serie de incógnitas en el aire, hace que se sienta cierta ansiedad por conocer el final de la misma en su totalidad o de los asuntos que se han dejado abiertos. Y es precisamente el aplazamiento de ese final lo que genera una historia cada vez más larga y con más adeptos.

Así lo vemos en las vidas de los personajes del corazón: cada cierto tiempo se publica una noticia sobre él, que encaja con lo conocido anteriormente y que seguramente tenga consecuencias en el futuro. En resumen: una telenovela no guionizada. Igual de adictiva.

Los programas y revistas del corazón, con gran complicidad junto a los personajes, conocen este método y así mantienen a una serie de consumidores atentos a los próximos acontecimientos de las vidas de sus mediáticas celebridades. lo que se traduce en grandes audiencias y ventas.

-Arranque de emociones

Es precisamente el motivo por el que existe la industria del ocio y del entretenimiento. Ver la televisión, salir de fiesta, ir al cine,  leer una revista, comer en un buen restaurante o irse de vacaciones a la playa tienen en común una cosa: la provocación de emociones placenteras (todo dependiendo de la persona, claro está).

Cuando alguien ve un programa de televisión en el que se muestra la vida íntima de un personaje famoso, eso puede provocar risa, pena, asombro, asco… (la pena y el asco pueden resultar placenteros si el personaje no es de su agrado o simplemente para poder contárselo a un amigo). Es igual a una película que vemos en el cine.

Lo importante es que el espectador reaccione y conseguir lo que siempre evita: la indiferencia, el aburrimiento.

La prensa del corazón es como las películas pornográficas: no son malas en sí, pero sí son malas para el público que no esté preparado para verlas. Simplemente hay que saber consumirlo como una forma de entretenimiento, no como un modelo de comportamiento, pues tampoco nadie debería ponerse a pegar tiros después de ver una película del oeste.

Este artículo está publicado bajo licencia Creative Commons

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